samedi 3 juillet 2010

Jorge BELINSKY/ El estilo como pensamiento


El estilo como pensamiento
Por Jorge Belinsky

Masotta fue un representante ejemplar de la cultura argentina de la segunda mitad del siglo XX. Esa cultura, ampliamente abierta a lo exterior, funcionaba como una caja de resonancia a la vez que como un espacio de transición entre aquella exterioridad y las instituciones argentinas. Sobre todo, si entendemos por instituciones el entramado informal que, con sus grupos de estudios y sus encuentros paralelos a la vida académica, fue característico de la vida literaria, filosófica y artística de las décadas de1960 y 1970.

En su artículo "Vida en episodios, con subtítulos de cine mudo" Roberto Jacoby dice: "De Masotta hay mucho que decir y ese exceso dificulta. Parece necesario titular su vida en fragmentos, como los cortometrajes del cine mudo". Jacoby capta los rasgos característicos de un intelectual faro típicamente argentino, como califica Beatriz Sarlo a Masotta en una entrevista de los años 90. Es decir: cada una de esas escenas de cine mudo se juega en el espacio público del debate y la circulación de las ideas, y sólo puede pensarse bajo la especie de la polémica.

Sus derroteros -incluido el psicoanálisis- tramaron esta red de "parcialidades intensificadas" a través de ciertos rasgos de estilo y de bruscas irrupciones del yo histórico e intelectual. Por esas razones, la figura de Masotta parece pertenecer más a nuestra época que a aquélla. Incluso cuando incorporó lo lacaniano, lo hizo en el contexto de crispados contrapuntos: en 1968, en Conciencia y estructura, Lacan está con Sartre, el marxismo, la literatura, el arte y un significativo fragmento autobiográfico. Allí se lee: "A la alternativa: ¿o conciencia o estructura?, hay que contestar, pienso, optando por la estructura. Pero no es tan fácil, y es preciso al mismo tiempo no rescindir de la conciencia". Masotta dice "o estructura o conciencia" y al mismo tiempo propone "nunca estructura sin conciencia". Es como si dijera "o Lacan o Sartre" y a la vez, "nunca Lacan sin Sartre" y, por extensión, nunca Lacan sin la fenomenología. Al unir una disyunción excluyente -o conciencia o estructura- con la conjunción necesaria de ambos términos -nunca estructura sin conciencia-, Masotta mantuvo esa pasión por la búsqueda del fundamento, sólo que desplazó la búsqueda hacia otro campo. Del desplazamiento surgieron, entre 1970 y 1979, tres libros fundamentales: Introducción a la lectura de Jacques Lacan , Ensayos lacanianos y Lecciones de introducción al psicoanálisis . Volumen 1: El resguardo de la falta . Masotta piensa a Freud y a Lacan como antes pensó a Roberto Arlt, el cómic o el peronismo. Los piensa y los escribe con los instrumentos argumentativos que le brindó la escritura de Sartre. No es casual que en las páginas introductorias de la Introducción a la lectura de Jacques Lacan diseñase así las lecturas futuras de su propia obra: "Todo aquí es diferencia. Un autor sospechoso que escribe sobre temas de psicoanálisis sin ser un psicoanalista, un libro escrito en el español del Río de la Plata y que no intercambia casi una palabra en común con otros libros sobre el tema escritos en el mismo español...". Gracias a ese exceso, moduló una lengua, la castellana, para el psicoanálisis lacaniano, y, probablemente, moduló el psicoanálisis lacaniano para el castellano. Desde ese lugar inaprensible fundó instituciones, aquellas que más tarde le reconocerán la labor pionera pero le sustraerán, tal vez, el papel de fundador.

El autor es psicoanalista argentino residente en Barcelona

Articulo :
http://www.lanacion.com.ar 03/07/2010

Juan ÍÑIGO IBÁÑEZ∕Violeta PARRA: cabeza de pájaros azules

Violeta PARRA: cabeza de pájaros azules Por Juan ÍÑIGO IBÁÑEZ 2017 marca el centenario de la cantautora de “Gracias a la vida” y ta...