samedi 3 juillet 2010

Evelyn ERLIJ/Entrevista a Emir KUSTURICA


Entrevista Una autobiografía y tres películas son sus próximos proyectos
Emir Kusturica: "El autor ya no es el centro ni la esencia de la creación"
Por Evelyn Erlij

En un momento en que pocos se cuestionan la situación actual de la industria cinematográfica, el prestigioso director serbio alza su polémica voz para defender a muerte el cine de autor. La música, la escritura y la arquitectura también tienen espacio al interior de su mente inquieta y siempre sobrecargada de ideas.

El vuelo desde Lisboa a la ciudad francesa de Rodez dura apenas dos horas, pero son dos horas que no quiere perder. Apenas despega el avión, toma su laptop y comienza a escribir un párrafo de su autobiografía. A sus 55 años, Emir Kusturica no para y no quiere parar. Además de escribir su libro y estar en medio de una gira con su banda The No Smoking Orchestra, tiene tres películas en mente, un rodaje pronto a comenzar, un festival de cine que planear y una aldea llamada Küstendorf -de su propiedad- que ampliar y diseñar. Exceso de ideas y energía de un hombre de aspecto impasible.

"Claro que estoy cansado. Pero la dicha de alcanzar las metas artísticas es lo que me hace seguir. La vida pasa tan rápido. Una vez un filósofo callejero checo me preguntó '¿cuál es la diferencia entre las abejas y los humanos? Que detrás de los humanos queda la mierda, detrás de las abejas queda la miel'. El arte me hace creer que mi vida ha tenido sentido".

La fructífera trayectoria y el sinfín de proyectos que tiene hoy dan a entender que Kusturica ha tomado ese dicho en serio. Y ha dejado como resultado una buena cantidad de películas de culto, además de varios triunfos en los más prestigiosos "campeonatos de cine" del mundo, partiendo con un León de Oro en Venecia por su ópera prima ¿Recuerdas a Dolly Bell? (1981) y dos Palmas de Oro en Cannes por Papá salió en viaje de negocios (1985) y Underground (1995), récord que sólo tienen cinco directores en los 63 años de ese festival.

El desafío que tiene hoy es resumir todas esas historias -desde la infancia hasta 1995, específicamente- en un solo libro.

"No hablo sobre mis películas, sino del entorno desde el que las hice, lo que hubo detrás de ellas. No es una autobiografía descriptiva", asegura sobre el texto que se titulará algo así como "¿Dónde estoy en esta historia?", expresión del argot de Sarajevo, su ciudad natal, con el que manifiesta su descontento por estar en el medio de su vida y en el centro de los trágicos eventos históricos -la guerra, la desaparición de Yugoslavia, el exilio- que lo rodearon durante el período sobre el que está escribiendo.


El gadget versus el autor

La visita a Rodez es parte del tour que en febrero pasado lo trajo a Chile por cuarta vez y que lo ha tenido viajando por Europa con su grupo durante varios meses. En esa ciudad del sur de Francia lo espera su director de fotografía para trazar líneas respecto del filme que rodará en noviembre, Cool water , una road-movie sobre dos hermanos palestinos que pasan de contrabando el cadáver de su padre desde Jerusalén hasta Ramallah mientras son perseguidos por la policía israelí, la mafia rusa y un grupo terrorista.

Su bullado proyecto Wild roses, tender roses sobre la historia de Pancho Villa está a la espera, entre otras cosas, de coordinar las agendas de sus protagonistas, Johnny Depp y Salma Hayek, aunque también planea filmarlo durante el próximo año. Actualmente está centrado además en su proyecto más ambicioso, Küstendorf, su propio pueblo, un centro cultural ubicado al suroeste de Serbia en el que desde 2008 organiza un festival de cine para jóvenes.

"No soy un tipo que quiere plata para tener un yate con mujeres y cocaína. El dinero que gano lo proyecto en una de las aventuras más grandes de mi vida, que es practicar la arquitectura", afirma enfático y siempre provocador. Ése será el tono de toda la conversación. Si por algo se caracteriza el director serbio es por no dejar indiferente a nadie con sus dichos polémicos. Más aún cuando tiene que opinar sobre el tema que más lo apasiona, el cine de autor.

-¿Qué diagnóstico haría de la situación de la industria cinematográfica mundial?
- "Lo que vivimos es la consecuencia de la democracia. Cuando estuve en Cannes en 1985, mi película fue elegida dentro de un grupo de 700. Hoy en el festival se están viendo 3.500 filmes. Un mundo tan hiperproductivo en cantidad no tiene calidad de autores. Y esta enfermedad no se puede parar, porque la democratización se manifiesta a través de la tecnología. Ahora cualquiera puede hacer una película con un teléfono. Tenemos que pensar en las consecuencias de lo que más amamos, que es la democracia. Sin embargo, ésta no es la mejor amiga de la calidad".

-¿Hay esperanza para los cineastas jóvenes en ese contexto?
- "La esperanza de hacer dos o tres películas existe. El problema es que el sistema funciona bajo un concepto errado. Todo está al servicio del mercado y la retroalimentación que éste da al cine está produciendo una enorme cantidad de películas que harán desaparecer a los autores, porque hoy sólo existen proyectos. Tenemos un cine en el que el poder está dentro del proyecto, no dentro del autor. Hollywood es una ciudad de fantasmas, agencias y 'conceptualistas ricos', como los llamo, quienes en nombre del mercado están produciendo filmes que desatienden las preguntas existenciales del ser humano. Y es algo que no podemos parar, es incontrolable".

-El éxito del cine comercial demuestra que el público también quiere evitar esas preguntas.
- "Pero Hollywood no siempre funcionó así. Fue el lugar mítico donde nació el idealismo americano y ésa es una etapa que me gusta mucho. No sólo Hollywood cambió, sino que todo mundo. Antes la gente hacía fila para comprar discos de grandes artistas. Hoy hacen fila para comprar iPhones. El autor ya no es el centro ni la esencia de la creación. Hoy sólo tienes gadgets , aparatos".

-¿Ha escuchado hablar de Robert McKee, "el gurú de los guionistas"? Uno de sus consejos es contar las historias con la sensibilidad de las audiencias de hoy.
- "Hay muchos mejores profesores que él; Aristóteles, Eurípides, Shakespeare. Esta especie de 'secta' no es más que otra rama de las técnicas del marketing. Es la vida la que debe inspirar la forma en que se escribe, no el esquema".

-En Chile ha habido filmes pequeños que han sido exitosos tras hacer ruido en internet.
- "Éste es el lado positivo de la democracia. Las actuales generaciones serán capaces de producir algunos filmes subversivos gracias a la nueva tecnología que ellos -el mercado, las corporaciones- controlan en su totalidad. Hice mi festival de cine precisamente para abrir la puerta a esos jóvenes. Sin embargo, en términos conceptuales, no creo que el cine de autor tenga muchas posibilidades de sobrevivir".

-¿Cuáles serán los filmes originales del futuro?
- "Cualquiera sea el futuro, nuestra oportunidad es robarles la facilidad de hacer películas con cámaras pequeñas, digitales y HD. Los jóvenes podrán lograr algún grado de espiritualidad e individualidad, y encontrarán la manera de hacer grandes películas en esos formatos. Una vez que las hagan, Hollywood no podrá resistir. Ésa es mi pequeña esperanza".

Hrabal, Chéjov y Andric

La crítica al cine comercial es un tema del que le gusta hablar -"'Avatar' gastó US$250 millones en marketing; con ese dinero se podría recrear entero el mundo del cine en Europa del Este" , alega-, aunque la pregunta por la influencia que ha tenido la literatura en su cine parece entusiasmarlo por igual. "El checo Bohumil Hrabal fue clave. La lección que aprendí de él -algo influido por Chéjov - fue concentrarse en alguien muy pequeño, que tiene grandes ideas, pero pocas posibilidades de realizarlas. Logré centrarme así en una mirada mucho más humanista. Por otra parte, mi héroe más grande es Ivo Andric , nuestro Nobel yugoslavo, uno de los mejores escritores del mundo".

Articulo :
http://diario.elmercurio.com 27/06/2010

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