dimanche 8 juillet 2007

Patricio Tapia/ Retorno a WAUGH


Autobiografía de Evelyn Waugh
RETORNO a Waugh
Por Patricio Tapia


Considerado uno de los más importantes escritores ingleses del siglo XX, el autor de "Retorno a Brideshead" fue un satirista implacable y un personaje excéntrico. Converso al catolicismo, en sus libros conviven preocupaciones religiosas con la crueldad. Parte de su vida la narró, en 1964, en "Una educación incompleta", traducida por primera vez al castellano.

Hay muchos grandes autores de los que uno preferiría no ser amigo. De hecho, la coincidencia del buen escritor y la buena persona dista de ser común. En el caso de Evelyn Waugh la imagen que suelen entregar sus biógrafos como un sujeto malicioso, esnob, colérico, arribista, misántropo y misógino, caprichoso, agresivo, bebedor y ofensivo, célebre por sus ataques de ira contra amigos, parientes y colegas, ciertamente no lleva a añorar su compañía. Es verdad que cualquiera sometido al escrutinio minucioso de un biógrafo probablemente salga igual de mal parado, pero asimismo lo es que los detractores de Waugh tienen muchísima evidencia a su favor. Y tal vez también la encuentren en la en muchos sentidos honesta pero reticente autobiografía del escritor inglés.

Volver atrás

"Sólo cuando ha perdido ya toda curiosidad acerca del futuro, alcanza uno la edad idónea para escribir una autobiografía", comienza Una educación incompleta, primera y única entrega (proyectada en tres) de la de Evelyn (nombre ambiguo, capricho de su madre) Waugh, publicada dos años antes de su muerte. Como "ninguno de mis antepasados fue ilustre" considera que no hay vanagloria si previa a su propia historia hace una relación de las de ellos. Así pasa revista y desciende desde sus ocho tatarabuelos hasta su abuelo, el médico Alexander Waugh -quien "no era solamente un hombre carente de todo dominio de sí mismo. Tenía un ramalazo de lo que hoy a buen seguro se calificaría de sadismo" -y sus propios padres. Ella, Catherine Raban, nacida en la India pero criada en Inglaterra, fue -junto a su niñera- el gran objeto de su amor y quien probablemente comunicó a Waugh el apego (y más tarde la nostalgia) por la campiña inglesa. Su padre, Arthur Waugh, era un "hombre de letras" (crítico y editor), pacifista, normalmente achacado de asma y bronquitis y que tenía por característica más obvia la teatralidad: "Incluso cuando tosía y estornudaba espasmódicamente, y eran episodios realmente angustiosos, impostaba la voz y salpicaba sus accesos de tos con citas en las que invocaba a la muerte para que le diera alivio".

Infancia

La niñez de Waugh fue casi paradisíaca, paseando por la casa paterna en el campo. De ella le fascinaban un sótano y un pequeño trecho de vegetación. En cambio, "el cuarto de baño me alarmaba y me emocionaba al mismo tiempo", señala algo ominosamente (considerando las circunstancias de su muerte).

"Entre las secuelas de las especulaciones psicológicas propias de la última generación, a duras penas, se sostiene una ingenua y más bien simplista curiosidad en torno a la más tierna infancia de las personas". La suya, sostiene, "revive un resplandor homogéneo de pura felicidad". Pero lo más probable es que no haya sido tan feliz, particularmente por la marcada predilección de su padre (y al parecer también su madre) por su hermano mayor y precoz novelista, Alec. Evelyn, en todo caso, no se quedaba atrás en precocidad. Ya de niño escribía, y mucho: diarios intermitentes, cuentos ilustrados.

Educación

Buena parte del libro está dedicada al relato de su educación. Primero en Heath Mount, luego como un estudiante triste en Lancing y uno bohemio en Oxford. Entre tales estaciones menciona a un par de mentores, dedica un capítulo a la "historia de sus opiniones religiosas", que no dice mucho, y un par de mujeres: su amistad con Barbara Jacobs y su enamoramiento, no correspondido, por Olivia Plunket Greene.

Waugh llegó a Lancing porque un colegio mejor quedó proscrito tras la publicación de la novela de su hermano Alec, "una obra autobiográfica, escrita sin tapujos, en la que describe sus vivencias en el colegio con un grado de realismo insólito para la época" -lo que es efectivo, como también lo es que su hermano había sido expulsado del colegio por conductas homosexuales-. Allí pasó un tiempo de penurias y soledad. En 1922 llega al Hertford College de Oxford con una beca: son dos años que pasa entre clubes de debate, amigos, esteticismos y alcohol: "lo cierto es que bebíamos copiosamente, pero de manera indiscriminada"; las frecuentes noches de juerga podían terminar en la inconsciencia. Mucho de esto se verá plasmado en su novela Regreso a Brideshead. La galería de quienes allí trató es llamativa, porque muchos de ellos más tarde harían carrera en la política o en la literatura: Terence Greenidge, David Plunket Greene, Christopher Hollis, Peter Quennell, Richard Pares, John Sutro, Robert Byron, Harold Acton, y los quizá más conocidos: Graham Greene, Anthony Powell, Alfred Duggan, Henry Green, Cyril Connolly, Maurice Bowra (con estos dos últimos mantendrá relaciones tirantes). Menciona también a Basil Murray (modelo para el antihéroe de un par de sus novelas), Peter Rodd y Brian Howard, de quien dice que "los personajes de mis novelas que a menudo se identifican erróneamente con Harold Acton se inspiran en gran medida en él", como sería el Anthony Blanche de Brideshead. De varios de ellos Waugh dice que volverán a aparecer en la narración (quizá pensando en la continuación de su autobiografía). Sus retratos suelen ser caústicos. Por ejemplo, de Robert Byron, autor del célebre Viaje a Oxiana, recuento de su viaje a Persia y Afaganistán, señala: "Tenía talento para la narrativa, para observar con agudeza una escena, para la anécdota mordaz, para el absurdo efímero. Más adelante amplió muchísimo sus aspiraciones, aunque en Oxford nunca pasó de ser un payaso".

En algún momento del libro Waugh refiere sus diarios de 1919-1921: "Preferiría creer que incluso en este diario privado estaba disimulando un natural algo más generoso del que comparece y que absurdamente tomé el cinismo y la malicia por marcas definitorias de la madurez. Ojalá que así sea. No obstante, ahí están las pruebas que me condenan, frase a frase y página a página, todas llenas de canalladas y bellaquerías continuas". Más tarde, la publicación póstuma de sus Diarios (editados por Michael Davie en 1976) reafirmarán la condición maledicente y difamatoria de ellos.

Años venideros

Tras dejar Oxford en 1924, Waugh no tiene claro su futuro. Se matricula en una Escuela de Arte (para ser dibujante o grabador). En 1925, en una decisión desesperada, se hace profesor de secundaria en un colegio que aborrece. Es tal su amargura que intenta ahogarse nadando hacia mar abierto (había dejado en la orilla una nota con una cita en griego), pero se ve obligado a devolverse por las picaduras de unas medusas. Habría que anotar que su nieto, Alexander Waugh, reconstruye el episodio en su libro Fathers and Sons (2004) sosteniendo que habría en realidad utilizado un revólver, contradiciendo la versión de Waugh y a toda la ortodoxia biográfica del autor. Con ese suicidio frustrado concluye el libro: "Entonces subí la cuesta empinada que conducía hacia todos los años venideros".

Los años venideros, que no figuran en Una educación incompleta, le depararían tantas amarguras como logros. En 1927 deja la enseñanza para escribir Decadencia y caída en la que se demuestra como un satírico de primera. También conoce a la joven Evelyn Gardner (sus amigos hablarán de Evelyn-él y Evelyn-ella), con quien se casará en 1928. Pero el matrimonio dura poco más de un año: ella lo traiciona con un amigo común, hecho que marcaría toda la vida de Waugh.

En 1930 se convierte al catolicismo y publica su segunda novela, Cuerpos viles. Su popularidad ha crecido y seguirá haciéndolo con los siguientes 26 libros que seguirán hasta 1964 (novelas, biografías, libros de viaje).

Por esos años se dedica a viajar (la guerra de Abisinia lo convierte en corresponsal). Sigue escribiendo. Se enamora y se casa (en 1937) con Laura Herbert, con quien tendrá seis hijos.

La guerra y el fin

En 1939 participa en la Segunda Guerra Mundial, en la que se muestra valiente, pero indisciplinado. Se le desmoviliza en 1945, año en que publica Retorno a Brideshead, para algunos su mejor obra, para otros un panfleto católico. Siempre fascinado por la alta sociedad, Waugh había caído bajo el influjo de los Lygon: dos de los hijos del séptimo conde de Beauchamp, William y Hugh, coincidieron con Waugh en Oxford. Según algunos, Hugh habría sido la inspiración para el Sebastian Flyte de Brideshead.

Tras la guerra, junto con su fama literaria, empezó a transformarse en algo así como una de sus propias caricaturas. Su carácter excéntrico e histriónico (a veces usaba una larga trompetilla de sordos para hablar) se manifestaba también en su predicamento reaccionario, de aparatoso conservadurismo: gustaba de los clubes, la ropa anticuada, las maneras tradicionales y las jerarquías sociales, también de la antigua liturgia católica, pues, converso en 1930, vivió para deplorar el Concilio Vaticano II y la abolición de la misa en latín. Alguna vez su amiga Nancy Mitford le preguntó por la aparente contradicción entre sus características más desagradables y su ostentosa religiosidad. "No tienes idea de cuánto peor sería si no fuera católico. Sin ayuda sobrenatural apenas sería un ser humano", le respondió. La mezcla de alcohol con drogas para dormir lo llevan a un episodio de "locura" en 1954, en el que se sustenta su novela de La prueba de Gilbert Pinfold (1957). El deterioro de los años es cruel. Le dice a su amigo y biógrafo Christopher Sykes, en 1965: "Mi vida está prácticamente acabada. Duermo muy mal, salvo una que otra vez en las mañanas. Me levanto tarde. Intento leer las cartas que recibo. Intento leer el periódico. Bebo un poco de ginebra. Vuelvo a intentar leer el priódico. Intento pensar en mi autobiografía. Luego bebo más ginebra y ya es hora de comer. Ésta es mi vida". Murió de un ataque al corazón, después de asistir a misa, el 10 de abril de 1966, encerrado en el baño de su casa.


EVELYN WAUGH "UNA EDUCACIÓN INCOMPLETA "Traducción de Miguel Martínez-LageEditorial Libros del Asteroide, Barcelona, 2007, 339 páginas.

SU VIDA EN LIBROS

Evelyn Waugh nació en 1903. Educado en Lancing y Oxford, alcanzó rápidamente éxito por sus novelas tempranas:

Decadencia y caída (1928), Cuerpos viles (1930), Merienda de negros (1932), Un puñado de polvo (1934) y Noticia bomba (1938). El año 1930 se había convertido al catolicismo. Después de viajar por diversos países, en 1939 se alista y participa en la Segunda Guerra Mundial. Publica Más banderas (1942) y Retorno a Brideshead (1945), Los seres queridos (1948), Helena (1950) y la trilogía Espada de honor, compuesta por Hombres de armas (1952), Oficiales y caballeros (1955) y Rendición incondicional (1961), además de La prueba de Gilbert Pinfold (1957). En 1964 aparece Una educación incompleta. Muere en 1966. Póstumamente, se publicaron sus Diarios (1976); selecciones de su periodismo y artículos, editados por Donat Gallagher (1977 y 1983); sus Cartas (editadas por Mark Amory, 1980), así como los epistolarios mantenidos con sus amigas Diana Cooper (1991) y Nancy Mitford (1996). Se han publicado varias biografías: la oficial de Christopher Sykes (1975).Más recientemente los dos volúmenes de Martin Stannard (1986 y 1992) y las que han escrito Selena Hastings (1994) y Douglas Lane Patey (1998).

Articulo:
http://diario.elmercurio.com 08/07/2007

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